Todo un mundo puede llegar a reducirse a la conspiración de cuatro cuadrados, un techo y un piso. Importa un bledo, a la larga, si el techo se peina los cabellos en la transparencia, y se ven arriba los puñales que son en estos casos las estrellas. A-real conspira consigo misma para que una bandada de estrellas se entierren en el pecho... y mamen, del transeúnte, la leche más inverosímil que pueda contener su pecho. Ay, libertad! Eres prostituta dulce que lo provoca y se le escabulle... y se le posa al frente con el torso desnudo y de espaldas lo mira para seguir perpetuos este juego sin son ni saciedad.
El transeúnte apenas y mira, y juega, y sigue caminando.